Todo musicante hace, escucha, consume e intercambia música en la vida diaria por motivación propia (Principio no. 3 del Musicar, haga click aquí)

Alejandro Mora Campos, guitarrista costarricense y docente de guitarra, nos comparte cómo abordó este principio en su proyecto docente como participante de Musicar:

Comencé a trabajar con Diego hace ya 6 meses. Me propuse conocerle bien desde las primeras clases. Es una persona muy activa: hace deporte, lee, escuchar música y da muestras de querer superarse a sí mismo. En una ocasión me comentó: No sé qué haría sin la música. Escucho música antes de dormir, apenas me levanto, mientras manejo, cuando trabajo… A veces quisiera poder tocar mucha música, quizás eso algún día suceda. A Diego le encanta el rock, el reggae, el jazz y la música brasileña. Gracias a ello, una de las piezas que hemos trabajado es Wave, de A. C. Jobim (haga click aquí). Es más, tiene varios amigos y compañeros de trabajo que son músicos aficionados con los cuales se reúne a practicar e improvisar.

Hace poco, Diego comenzó a disminuir su rendimiento considerablemente: se distraía durante la lección, traía las tareas incompletas, a veces olvidaba los materiales que utilizamos, o quería cambiar el repertorio para luego decidir mantenerlo. En lugar de impacientarme o juzgarlo, me propuse contribuir a su proceso de aprendizaje musical, después de conocer más detalles acerca de sus metas. Quise fortalecer sus hábitos de estudio, y ayudarle a que encontrara motivaciones propias, así como a evaluar sus habilidades y limitaciones. Ponerle a él en el centro de las decisiones, y no imponer mis criterios.

Entonces le propuse una estrategia que discutimos en Proyecto Musicar: que comenzara un diario, en el cual anotaría todo lo relacionado a la música en su vida, desde escuchar una canción en la radio, hasta jammear con los compas,  cuál influencia tuvo en él tal canción, o descripciones de su práctica instrumental. Podía anotar lo que quisiera, sin preocuparse por el lenguaje que utilizara. Él lo compartiría conmigo en las clases, cuando deseara o sintiera confianza.

¡No esperaba todo lo que me di cuenta por medio de este diario! Por iniciativa propia, Diego consultó algunos tutoriales en línea, principalmente canciones en portugués, español e inglés, y  teoría musical. Estoy de acuerdo con esta manera de indagar y aprender de manera independiente, sin el docente, pero también sé que pude guiarle en cuanto a cuáles tutoriales eran más apropiados para sus necesidades. También, pude constatar la cantidad de eventos musicales en vivo a los cuáles asistía por motivación propia, y de los cuales también puede aprender. Diego disfrutó mucho esta actividad: Es como verse a uno mismo reflejado en las palabras, el importante lugar que posee la música en mi vida … siento que estoy aprendiendo mucho, como si me estuviera conociendo a mí mismo por medio de las clases de guitarra. 

A partir de que usamos el diario, Diego logró conseguir su meta de practicar un mínimo específico de tiempo—una meta que no fue impuesta por mí. También mejoró sus hábitos de estudio: Antes practicaba en cualquier lugar, paraba por ratos y me ponía a hacer muchas cosas, me sentaba a practicar y de pronto algo me distraía y paraba de nuevo. Al final pensaba que había practicado mucho tiempo, pero en realidad la mayoría del tiempo hice otras cosas. Ahora me siento y anoto en el diario la hora de inicio, así tengo mayor control, porque presto atención al tiempo efectivo.

Nota: Diego tomó y autorizó el uso de la fotografía, así como que se mencionara su nombre y no un pseudónimo.

Haga click aquí para leer “La clase de guitarra (primera parte)” .

Haga click aquí para leer “La clase de guitarra (segunda parte)”.

Consulte los Principios del Musicar haciendo click aquí.